VICKY TOVAR


VICKY TOVAR
  • ■ No sólo Cuauhtémoc Blanco la mandó a lavar trastes; fueron más pero omite sus nombres
  • ■ Se ha avanzado, pero falta mucho para lograr la igualdad
  • ■ No recibió apoyo suficiente de directivos
 Cuauhtémoc Blanco no fue el único jugador que la mandó a lavar trastes. Hubo muchos más. También el público, a veces, se metió con ella, los directivos de clubes no la apoyaron abiertamente y en la Comisión de Arbitraje algunos se opusieron a su designación.

Con todo, Virginia Tovar ha sido la primera y única mujer que silbó partidos de primera división en México, algo que recuerda con emoción a dos meses de retirarse del circuito profesional, aunque también admite que “no ha sido nada fácil”.

En el futbol mexicano “hemos avanzado, pero todavía nos falta mucho que recorrer” para lograr la igualdad. “Aquí hay que luchar todavía por el sistema. No son tanto los directivos y la comisión; el sistema que tenemos es machista, todavía creen que la mujer no puede hacer nada, que sólo tiene que estar en su casa”, señaló.

Por respeto, decide no dar nombres y así salva a sus agresores y detractores. Sólo defiende el apoyo de muchos jugadores y dice que dentro de la cancha no hizo caso de los comentarios; prefirió “enfocarme en el partido, trabajar y si piensan eso se le respeta”.

Sin embargo, tampoco le tembló la mano. Marcó las faltas que consideró correctas y se atrevió a expulsar a jugadores como Salvador Cabañas, en un Jaguares-Veracruz. “Es un trabajo normal, el reglamento está hecho, hay que aplicarlo nomás”.

Puse mi granito de arena

A manera de balance, asegura que está “muy contenta y orgullosa por lo que hice, por lo que trascendí y dejé plasmado. Al menos puse mi granito de arena en la historia y eso me emociona.

“Además, cuando estaba chiquita y éramos muy pobres le insistía a mi papá en que iba a ser más famosa que los gansitos. Él no me apoyaba mucho y me daba una palmadita de sí hija, pero cuando empecé a destacar estaba muy contento”, recuerda Tovar entre risas con hablar acelerado.

Sin embargo, en general ve negro el panorama para las silbantes mexicanas. “A lo mejor ninguna mujer podrá hacerlo de nuevo, porque falta que den más seguimiento a las compañeras que vienen trabajando y que la comisión acepte designar otra vez a una mujer en primera división. Espero que algún día ellas puedan llegar, pero lo veo difícil”.

Nuestro país está retrasado respecto de los preceptos que impulsa la FIFA y se aplican en otras tierras. “En nivel estamos igual, pero en oportunidades no”, explica al citar el caso de Nicole Petit, quien dirige en la primera división masculina de Suiza e inclusive en duelos de Eurocopa.

Los hechos confirman su reclamo, porque desde su debut en 2004 ninguna otra mexicana ha sido asignada para dirigir en el máximo circuito. Vicky tuvo sólo cuatro partidos en primera: Irapuato-América, en febrero de 2004; Querétaro-Necaxa, tres días después; al mes Pachuca-Santos, y un año más adelante Jaguares-Veracruz.

Pese a que su actuación fue elogiada por todos y su gafete internacional llegó en enero de 2006, los directivos arbitrales no le dieron continuidad. ¿Por qué?, se le interrogó. “Esas preguntas deberían hacerlas a la comisión”, respondió diplomática.

Su carrera no ha sido fácil. Desde niña eligió el deporte, algo que no alentaban mucho sus padres y contagió a sus hermanos menores: Isabel es asistente en primera división –“la mejor”, aclara–, Lupe es entrenadora de futbol en Jalisco y su hermano jugaba en el Atlas

Mi mamá estaba en desacuerdo

“Éramos pobres, vivíamos en un cuartito mis papás y en otro nosotros cuatro. Mi papá decía ‘te vas a morir de hambre’ y mi mamá no veía bien que jugara futbol. Se enojaba porque llegaba y encontraba zapatos, espinilleras, vendas, uniformes: ‘¡si tengo viejas cómo es posible que no tengan zapatillas, vestidos ni cosas de mujer!’, reclamaba”.

Todo mi mundo giró alrededor del futbol, sintetiza. De niña fue jugadora, después corredora en 400 metros vallas (seleccionada de Jalisco y quinto mejor tiempo nacional) y se tituló en Educación Física.

También estudió la carrera de entrenadora y estuvo cuatro años y medio en fuerzas básicas del Atlas: “fui la primera directora técnica de Andrés Guardado, no la mejor, pero sí la primera”, recuerda.

Se cruzó entonces con Arturo Yamasaki y Edgardo Codesal, quienes la alentaron para estudiar arbitraje (1995). La apoyaron y pelearon por su asignación a la primera división.

Aunque Vicky es mujer decidida y luchadora, admite que de no toparse con personas así, “júralo que nunca habría llegado, hubiera seguido siempre en tercera división”.

Este 10 de agosto, a sus 40 años, cerró su extenso y experimentado ciclo profesional porque no le estaban dando “el seguimiento de antes” pero, sobre todo, para dedicarse de tiempo completo a su hijo Randal, de cinco años.

Su nuevo desafío es ser instructora y asesora del arbitraje en la Concacaf y la FIFA, para lo cual se prepara con cursos y una maestría mientras imparte clases de educación física en escuelas y universidades de Cuernavaca y Guadalajara.


 
                     
 
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